March 20, 2026

Uno en Cristo / Daniel Conway

Coloreemos el mundo con atención y respeto hacia los niños

El 3 de febrero de 2025, el papa Francisco convocó una Cumbre Internacional sobre los Derechos del Niño, una reunión de líderes eclesiásticos y civiles comprometidos con la protección de los niños a nivel internacional.

En su discurso inaugural, el papa Francisco expresó:

Aún hoy, la vida de millones de niños está marcada por la pobreza, la guerra, la privación escolar, la injusticia y la explotación. Los niños y adolescentes de los países más pobres, o los desgarrados por trágicos conflictos, se ven obligados a enfrentarse a terribles pruebas. Ni siquiera el mundo más rico es inmune a las injusticias. Allí donde, gracias a Dios, la gente no sufre guerras ni hambre, existen sin embargo las periferias difíciles, donde los más pequeños son a menudo víctimas de fragilidades y problemas que no podemos subestimar.

De hecho, en mucha mayor medida que en el pasado, las escuelas y los servicios sanitarios tienen que contar con niños ya probados por tantas dificultades, con jóvenes ansiosos o deprimidos, con adolescentes que toman los caminos de la agresividad o la autolesión. Además, según la cultura eficientista, la misma infancia, como la vejez, es una «periferia» de la existencia.

En su discurso, el papa Francisco destacó la importancia de escuchar tanto las palabras como los silencios de los niños, porque “debemos darnos cuenta de que los niños pequeños observan, comprenden y recuerdan. Y con sus miradas y sus silencios nos hablan. ¡Escuchémoslos!”

Un año después, el 5 de febrero de 2026, el papa León XVI compartió la preocupación de su predecesor por el cuidado de los niños vulnerables del mundo.

En su intervención ante el comité organizador de la iniciativa From Crisis to Care: Catholic Action for Children (De la crisis al cuidado: Acción católica por la infancia), el papa León señaló:

Es realmente una tragedia que los niños y los jóvenes de nuestro mundo, aquellos que Jesús quería que fuesen a Él, se vean tan a menudo privados de cuidados y del acceso a los bienes de primera necesidad. Además, con frecuencia tienen pocas oportunidades de realizar el potencial que Dios les ha dado. Lamentablemente, veo que la situación actual de los niños no ha mejorado en este último año; asimismo, es profundamente preocupante saber que no se han hecho progresos en la protección de los niños contra el peligro.

Cuando vemos que en nuestra familia humana global tantos niños viven aún en extrema pobreza, sufren abusos y son desplazados forzadamente, por no hablar del hecho de que no tienen una educación adecuada y son aislados o separados de sus familias, uno se pregunta si los compromisos para el desarrollo sostenible han sido abandonados.

El Santo Padre abogó por una visión profunda de la vida como un don que hay que atesorar, y de la familia como su guardiana responsable, considerando deplorable que los recursos públicos se destinen a suprimir la vida, en lugar de invertirse en apoyar a las madres y a las familias.

El papa León acogió con satisfacción el compromiso de los asistentes de desarrollar formas eficaces de abordar las preocupaciones planteadas en la Cumbre sobre los Derechos del Niño, a quienes pidió que tuvieran en cuenta dos puntos importantes:

En primer lugar, ustedes hablan en nombre de quienes no tienen voz. Es una labor verdaderamente noble. Acuérdense de esto cuando llegue la tentación de sentirse desanimados a causa de iniciativas fallidas, de la falta de interés por parte de otros o de la sensación de que la situación no está mejorando. Dejen que el bien que saben que están haciendo los impulse a seguir adelante.

El segundo punto se refiere a la necesidad de concentrarse en las necesidades transversales de los niños, que pueden pasar inadvertidas fácilmente cuando el cuidado se centra solamente en el ámbito de una necesidad. En este sentido, soy consciente de que el modo particular en el que cada uno de ustedes está afrontando las necesidades de los niños está en conformidad con sus carismas específicos y sus especializaciones dentro de sus estructuras eclesiales locales, congregaciones religiosas y organizaciones de inspiración católica.

El Santo Padre continuó pidiendo que las diversas organizaciones y grupos representados en el comité organizador encuentren “modalidades para trabajar juntos con mayor armonía, a fin de que los niños reciban una asistencia equilibrada que tenga en cuenta su bienestar físico, psicológico y espiritual.”

El Papa León concluyó su discurso con una cita de la carta que presentaron al papa Francisco los niños que asistieron a la Cumbre sobre los Derechos del Niño del año anterior: “Junto a ti, queremos limpiar el mundo de cosas malas, colorearlo con amistad y respeto, y ayudarte a construir un futuro maravilloso para todos.”

Por intercesión de María, Madre de la Iglesia, el Santo Padre pidió la bendición de Dios para todos los que trabajan para salvaguardar los derechos de los niños en el mundo actual.
 

(Daniel Conway es integrante del comité editorial de The Criterion.)

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